¿Cómo va Villa Patata? o ¿ Dónde pasamos agosto?

Hola, hola,
¿Qué tal el verano?
Me preguntan que cómo ha quedado el tejado, qué cómo va Villa Patata... Y claro, las tradicionales
preguntas de las dos primeras semanas de septiembre: ¿ habéis salido?, ¿qué habéis hecho en vacaciones?.
Pues, paso a contestar:
1. El tejado se ha quedado así, tal y como se ve en la foto. No dio tiempo para más. Al fin y al cabo no teníamos ni la más remota idea de cómo se hacía un tejado.

Que no cunda el pánico, Javi está allí intentando terminarlo antes de que de verdad climatológica se acabe el verano y comience a llover.
2. ¿Cómo va Villa Patata? Pues va... Lentamente, pero va, en gran parte gracias a la ayuda de algunos estupendos vecinos y vecinas, que han tutelado los trabajos, prestándonos saberes y multitud de herramientas, mucho cariño y paciencia.
3. Pues salir, salir, salimos. De Alcalá. Pero no del perímetro de la obra. Allí estábamos día a día prácticamente todo agosto, prácticamente de Sol a Sol. Bueno de 10 a Sol. ¡ Y mira qué se pone tarde el Sol en agosto!.
Hacer, hemos hecho multitud de cosas nuevas, que no se hacen el resto del año. ¿ Esa es la esencia de las vacaciones, no?
Detallo: destejar, desvigar, desescombrar, ir a comprar vigas, acarrear enormes y pesadas piedras, rebuscar en escombreras el ladrillo ese que falta en el sitio aquel y que ya no se fabrica, hacer cemento, poner piedras, poner ladrillos, acostar durmientes, ligarlas a machones, producir el primer "hembrón del pueblo" ( una viga que pusimos sólo y exclusivamente mujeres), tallar piedras... Y ¡plantar 12 lechugas!, que casi todos los días, por un quítame allá esa piedra, olvidábamos regar.
Paso a ilustraros los trabajos.

Aquí empezamos, destejando, para volver a tejar con el fin de tener un techo que no se caiga, no suelte tierrecilla, no tenga goteras, ni deje pasar el viento gélido de estos lares.

Arriba podéis ver el aislante primigenio, lo que había bajo las tejas: barro.

Y debajo: troncos. De tamaños, grosores y procedencias varias. Los de roble han sido reconvertidos en cargaderos y una alacena.

Quitamos los troncos y las primeras hileras de piedras que al quitar las vigas, se quedaron bailando sobre los muros. Y limpiamos el barro que quedaba, para comenzar el tejado nuevo. Como dijo el antiguo dueño: "qué bonitos los pantalones nuevos que me ha hecho madre, con los viejos de padre".

Lo que se ha quitado, se tiene que volver a poner. Y no es cuestión baladí si se trata de pesadas piedras.

Roble y chopo han sido sustituidos por abeto sueco, en vigas de madera laminada. La tarima también es sueca. Como Suecia tiene un sitio especial en nuestro corazón, nos gusta que nuestro techo venga de sus bosques.Lo que no nos gustó tanto, fue tener que tratar todas las vigas y la tarima ( 35 metros cuadrados de tabla) contra los insidiosos xilófagos (bichitos comemadera, de los que la carcoma es el más popular). Termine con unas agujetas en las muñecas de darle a la brocha... ¡Tres días seguidos, brocha va, brocha viene!

El primer cabrio o machón, a la puesta de Sol. ( Y no, no hay dos, lo delgado es la regla de albañil de uno de mis vecinos preferidos).

Y el último, el hembrón.
---------------------------------------------------------
PD. No os preocupéis de la mala conciencia los que queráis venir a comer corderito en nuestro horno cuando el merendero esté terminado. Aún queda mucho por hacer en lo que podéis ganaros el asado: limpiar piedra, poner el agua, picar hormigón, poner un suelo, hacer una chimenea....

supercalifragilistico dijo
Bueno, bueno!! Ya veo que el "experimento" está saliendo bien, me alegro mucho :) Besikos!!
4 Septiembre 2008 | 11:54 AM